jueves, 19 de junio de 2008

Nuestra Via Lactea

runastony

Recordaba aquel extraño restaurante en mitad de la nada, o quizas seria mejor decir en medio de la eternidad.

Extraño por casi todo, por sus dueños, que no acertaba a imaginar que nacionalidad... Por la carta, simplemente no hay tal.

Por la antelacion con que habia que reservar mesa.

Pero sobre todo por eso, porque esta justo en mitad de ningun sitio, ninguna ciudad cercana, en medio del campo.

Y una cena ahi, es en medio de la eternidad.

Hemos llegado todos como en fila india, un coche tras otro todos tras el primero que es el unico que conoce el lugar, porque de noche si te pierdes puedes estar dando vueltas hasta la llegada del sol.

El dueño del restaurante te cuenta someramente sobre los platos que iran apareciendo, su nacionalidad, sobre los ingredientes que han sido traidos siempre para la ocasion de su lugar de origen (¿?), como estan confeccionados, siempre sin descubrir su secreto del todo (como la Coca Cola). Luego te pone el pan o los panes que son todos tambien hechos en el restaurante. Nunca sabes lo que comeras porque te van pondiendo plato tras plato y no hay reglas.

Luego una vez terminada la cena te invita a dirigirte por el camino en el que tan solo hay encendidas unas pequeñas velas a lo largo de todo el, indicando los limites de este, ya que aquella noche en particular es luna nueva, hasta la casa de un viejo artista que mas parece un anacoreta donde puedes ver una multitud de cachivaches que amontona en lo que el llama museo. En realidad es un alfarero que te invita a adquirir cualquiera de sus obras por medio de un cartelito escrito a mano encima de cada pieza con el precio.

Al terminar la visita, a las mujeres les regala unas piedras, pequeñas figuritas de arcilla creadas por el y que parece ser que dan derecho, cuando se consigue juntar cierta cantidad de ellas a otra cena en el restaurante.

Al volver, los telefonos moviles se convierten en improvisadas linternas.

Yo me he parado mientras los demas siguen de vuelta al restaurante, ahora totalmente a oscuras. Miro la inmensidad del cielo, por eso aquello de en medio de la eternidad.

Es sobrecogedora la belleza de un cielo nocturno en una noche de verano ahi en medio de la oscuridad rodeado por millones de estrellas y justo en medio la Via Lactea atravesando el firmamento, brillante como nunca antes la habia visto. O qizas si un poco, pero sin esta oscuridad absoluta, aquellas noches junto a aquella chica.

Todos los años cuando llegan estas fechas miro al cielo y recuerdo aquellas citas nocturnas de cielos estrelladisimos y musica de radio y ojos marrones.


sentado galaxiatony





Across the Universe - Fiona Apple

2 comentarios:

Sakkarah dijo...

Me ha gustado ese restaurante que describes, y me ha hecho gracia verte sentado en un escalón del cielo. Jajaja.

Un beso.

•°¤*(¯`° (Bett) °´¯)*¤°• dijo...

Pero mira! como te ves en esa foto!
Me gusto el post! fue entretenido leerte.
Te dejo un abrazo!

(que bueno que es ese tema de Fiona)

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