miércoles, 25 de junio de 2008
erik
Extremadura
Me preguntabas que donde ando.
Por aqui como de costrumbre, y bien.
Ya nos veremos, o nos leeremos que es mas correcto de momento te dejo con unas imagenes de mi tierra, para variar de las de piedras que normalmente suelo poner siempre.
Y sabe, que no me olvido de ti.
Ya hablaremos, ahora te dejo una cancion.
Hasta pronto.
lunes, 23 de junio de 2008
The brave one...
-- Me gusto cuando empece a verla porque siempre me han gustado las peliculas que van de algo sobre emisoras de radio, o algo relacionado con ellas. Me ha gustado siempre mucho la radio, ademas en la etapa en que vivia practicamente en hoteles entre semana , muchas noches era la unica compañia.
-- Bueno, sobre gustos no hay nada escrito... dicen.
-- Luego segun iba desarrollandose me parecio que repetian una vieja formula de hace años en el cine americano. Pero luego vi que no totalmente, aunque a mi me hubiera gustado que siguiera por otros derroteros. Que se le va a hacer, no siempre es lo que al principio creias... En fin me gusta esa tia.
-- ¡Que si, que si, que ya lo se..! pero a mi me gusta y en esta peli mas, con esa figura pequeña, esa media melenita, si, una tia de lo mas normal mas bien venida a poca cosa. Y como la pelicula no iba por los derroteros que a mi habria gustado, repito, me dedique a verla simplemente. Como ese cuadro en que se ve en primer plano un pie femenino y al fondo el resto del vagon de metro y la escena de los chicos que se hacen pasar por los amos del mismo. Y asi escena tras escena como si de las viñetas de un comic. Segui una tras otra cada una de ellas en que ella llenaba el plano con su pequeña inmensidad. Desde luego ahi estaba mas delgada, como menos maquillada (¡) y volviendo a sus pies, mas bonitos, (esos si estaban maquillados para la ocasion), menos regordetes que es lo que toda ella daba sensacion en otras peliculas. NO se, no me lleno mucho pero si me gusto ella porque me parecio muy natural muy mujer corriente. Bueno a mi me gusta, que qieres que te diga.
-- ¡Pues te digo que se va a poner a llover de nuevo y nos va a caer uan buena tormenta otra vez!
-- Si es cierto, acabemos de regar las macetas y vamonos. ¡Mira que necesita un lavado de cara este jardin! Se nota demasiado el tiempo que no viene nadie por aqui...
Vanessa Mae - Storm
*otro dia Nigel Kennedy
domingo, 22 de junio de 2008
La noche transfigurada
Fotos:
tony
Textos:
Aprovechare que es fin de semana y que vendran pocos a leer hoy.
Porque la noche es bella y calida y nada de lo que ponga aqui hoy, tendra sentido.
Como tantas otras . . .
*
Musicas:
Wystan Hugh Auden.
Pinturas:

Paul Delvaux
Textos:
Aprovechare que es fin de semana y que vendran pocos a leer hoy.
Porque la noche es bella y calida y nada de lo que ponga aqui hoy, tendra sentido.
Como tantas otras . . .
*
Musicas:
Poemas:
Parad los relojes y desconectad el teléfono,
dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre,
haced callar a los pianos, tocad tambores con sordina,
saca el ataúd y llamad a las plañideras.
Que los aviones den vuelta en señal de luto
y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,
ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras,
que los agentes de tráfico lleven guantes negros de
algodón.
Él era mi norte y mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi día y mi noche, mi charla y mi música.
Pensé que el amor era eterno: estaba equivocado.
Ya no hacen falta estrellas: quitadlas todas,
guardad la luna y desmontad el sol,
tirad el mar por el desagüe y podad los bosques,
porque ahora ya nada puede tener utilidad.
Parad los relojes y desconectad el teléfono,
dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre,
haced callar a los pianos, tocad tambores con sordina,
saca el ataúd y llamad a las plañideras.
Que los aviones den vuelta en señal de luto
y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,
ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras,
que los agentes de tráfico lleven guantes negros de
algodón.
Él era mi norte y mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi día y mi noche, mi charla y mi música.
Pensé que el amor era eterno: estaba equivocado.
Ya no hacen falta estrellas: quitadlas todas,
guardad la luna y desmontad el sol,
tirad el mar por el desagüe y podad los bosques,
porque ahora ya nada puede tener utilidad.
Wystan Hugh Auden.
Pinturas:

Paul Delvaux
jueves, 19 de junio de 2008
Nuestra Via Lactea
Recordaba aquel extraño restaurante en mitad de la nada, o quizas seria mejor decir en medio de la eternidad.
Extraño por casi todo, por sus dueños, que no acertaba a imaginar que nacionalidad... Por la carta, simplemente no hay tal.
Por la antelacion con que habia que reservar mesa.
Pero sobre todo por eso, porque esta justo en mitad de ningun sitio, ninguna ciudad cercana, en medio del campo.
Y una cena ahi, es en medio de la eternidad.
Hemos llegado todos como en fila india, un coche tras otro todos tras el primero que es el unico que conoce el lugar, porque de noche si te pierdes puedes estar dando vueltas hasta la llegada del sol.
El dueño del restaurante te cuenta someramente sobre los platos que iran apareciendo, su nacionalidad, sobre los ingredientes que han sido traidos siempre para la ocasion de su lugar de origen (¿?), como estan confeccionados, siempre sin descubrir su secreto del todo (como la Coca Cola). Luego te pone el pan o los panes que son todos tambien hechos en el restaurante. Nunca sabes lo que comeras porque te van pondiendo plato tras plato y no hay reglas.
Luego una vez terminada la cena te invita a dirigirte por el camino en el que tan solo hay encendidas unas pequeñas velas a lo largo de todo el, indicando los limites de este, ya que aquella noche en particular es luna nueva, hasta la casa de un viejo artista que mas parece un anacoreta donde puedes ver una multitud de cachivaches que amontona en lo que el llama museo. En realidad es un alfarero que te invita a adquirir cualquiera de sus obras por medio de un cartelito escrito a mano encima de cada pieza con el precio.
Al terminar la visita, a las mujeres les regala unas piedras, pequeñas figuritas de arcilla creadas por el y que parece ser que dan derecho, cuando se consigue juntar cierta cantidad de ellas a otra cena en el restaurante.
Al volver, los telefonos moviles se convierten en improvisadas linternas.
Yo me he parado mientras los demas siguen de vuelta al restaurante, ahora totalmente a oscuras. Miro la inmensidad del cielo, por eso aquello de en medio de la eternidad.
Es sobrecogedora la belleza de un cielo nocturno en una noche de verano ahi en medio de la oscuridad rodeado por millones de estrellas y justo en medio la Via Lactea atravesando el firmamento, brillante como nunca antes la habia visto. O qizas si un poco, pero sin esta oscuridad absoluta, aquellas noches junto a aquella chica.
Todos los años cuando llegan estas fechas miro al cielo y recuerdo aquellas citas nocturnas de cielos estrelladisimos y musica de radio y ojos marrones.
Extraño por casi todo, por sus dueños, que no acertaba a imaginar que nacionalidad... Por la carta, simplemente no hay tal.
Por la antelacion con que habia que reservar mesa.
Pero sobre todo por eso, porque esta justo en mitad de ningun sitio, ninguna ciudad cercana, en medio del campo.
Y una cena ahi, es en medio de la eternidad.
Hemos llegado todos como en fila india, un coche tras otro todos tras el primero que es el unico que conoce el lugar, porque de noche si te pierdes puedes estar dando vueltas hasta la llegada del sol.
El dueño del restaurante te cuenta someramente sobre los platos que iran apareciendo, su nacionalidad, sobre los ingredientes que han sido traidos siempre para la ocasion de su lugar de origen (¿?), como estan confeccionados, siempre sin descubrir su secreto del todo (como la Coca Cola). Luego te pone el pan o los panes que son todos tambien hechos en el restaurante. Nunca sabes lo que comeras porque te van pondiendo plato tras plato y no hay reglas.
Luego una vez terminada la cena te invita a dirigirte por el camino en el que tan solo hay encendidas unas pequeñas velas a lo largo de todo el, indicando los limites de este, ya que aquella noche en particular es luna nueva, hasta la casa de un viejo artista que mas parece un anacoreta donde puedes ver una multitud de cachivaches que amontona en lo que el llama museo. En realidad es un alfarero que te invita a adquirir cualquiera de sus obras por medio de un cartelito escrito a mano encima de cada pieza con el precio.
Al terminar la visita, a las mujeres les regala unas piedras, pequeñas figuritas de arcilla creadas por el y que parece ser que dan derecho, cuando se consigue juntar cierta cantidad de ellas a otra cena en el restaurante.
Al volver, los telefonos moviles se convierten en improvisadas linternas.
Yo me he parado mientras los demas siguen de vuelta al restaurante, ahora totalmente a oscuras. Miro la inmensidad del cielo, por eso aquello de en medio de la eternidad.
Es sobrecogedora la belleza de un cielo nocturno en una noche de verano ahi en medio de la oscuridad rodeado por millones de estrellas y justo en medio la Via Lactea atravesando el firmamento, brillante como nunca antes la habia visto. O qizas si un poco, pero sin esta oscuridad absoluta, aquellas noches junto a aquella chica.
Todos los años cuando llegan estas fechas miro al cielo y recuerdo aquellas citas nocturnas de cielos estrelladisimos y musica de radio y ojos marrones.
Across the Universe - Fiona Apple
miércoles, 18 de junio de 2008
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